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Portada del libro La utilidad de lo inútil
Ensayo filosófico y humanístico

La utilidad de lo inútil

Nuccio Ordine

calendar_monthPublicado en 2013

Por el equipo editorial de Resumenio · Actualizado el · Cómo elaboramos nuestros contenidos

Nuccio Ordine defiende el valor de la literatura, la filosofía y la educación humanística frente a una sociedad obsesionada con la rentabilidad inmediata. Con ejemplos de grandes autores, analiza por qué los saberes aparentemente inútiles resultan esenciales para la libertad, la dignidad y el pensamiento crítico.


Nuccio Ordine publicó La utilidad de lo inútil en 2013 como un manifiesto en defensa de los saberes humanísticos frente a una sociedad que mide casi todo por su rentabilidad. El libro sostiene que la literatura, la filosofía, el arte y la investigación desinteresada poseen un valor esencial aunque no produzcan beneficios económicos inmediatos.

Resumen corto de La utilidad de lo inútil

El ensayo desarrolla una paradoja: aquello que parece inútil desde el punto de vista del mercado puede resultar indispensable para vivir con libertad, dignidad y sentido crítico. Ordine combina reflexiones propias con textos de autores como Aristóteles, Dante, Montaigne, Shakespeare, Cervantes, Kant, Leopardi y Victor Hugo. Primero defiende la literatura y el saber gratuito; después critica la transformación de la universidad en una empresa orientada a clientes y resultados; finalmente relaciona el rechazo de la lógica posesiva con la dignidad humana, el amor, la verdad y la búsqueda del conocimiento.

Ideas clave de La utilidad de lo inútil

  • La utilidad no se reduce a la rentabilidad. Ordine cuestiona que solo se considere útil aquello que produce dinero, empleo inmediato o resultados medibles. La literatura, la filosofía o la contemplación artística pueden no generar beneficios directos y, sin embargo, modificar la forma de pensar y de relacionarse con los demás.

  • Lo inútil puede ser necesario. El título no presenta la inutilidad como una carencia, sino como una zona de la experiencia que escapa al cálculo económico. Leer un poema, estudiar una lengua clásica o investigar una cuestión sin aplicación inmediata mantiene abiertas posibilidades intelectuales que una cultura orientada exclusivamente al rendimiento tiende a cerrar.

  • La literatura amplía la vida. Las obras literarias permiten conocer voces, épocas y perspectivas que no coinciden con la experiencia personal del lector. Las referencias a autores clásicos sirven para mostrar que la literatura no es un adorno académico: conserva preguntas sobre la justicia, el deseo, la muerte, la libertad y la condición humana.

  • Las humanidades forman ciudadanos. La educación no debería limitarse a preparar trabajadores adaptables a las necesidades del mercado. El estudio de la literatura, la filosofía y la historia contribuye a desarrollar juicio, lenguaje, memoria y capacidad crítica, cualidades necesarias para participar en una sociedad democrática.

  • La universidad no debe tratar a los estudiantes como clientes. Ordine critica la tendencia a medir la enseñanza mediante criterios empresariales, estadísticas de rendimiento y beneficios económicos. Cuando la universidad se organiza como una empresa, el profesor puede convertirse en un proveedor de servicios y el alumno en un consumidor que exige resultados inmediatos.

  • La investigación necesita tiempo y libertad. El conocimiento no siempre avanza siguiendo objetivos previsibles ni produce aplicaciones rápidas. La presión por justificar cada investigación mediante su rentabilidad puede perjudicar descubrimientos cuyo valor solo se comprende después, además de empobrecer la curiosidad intelectual.

  • La gratuidad no equivale a falta de valor. El autor relaciona el saber desinteresado con actividades que no se compran ni se poseen del mismo modo que un objeto. Una conversación, una amistad, una obra de arte o una verdad compartida pueden tener un valor decisivo sin convertirse por ello en mercancías.

  • La lógica de la posesión empobrece las relaciones humanas. En la parte final, Ordine contrapone el deseo de acumular y dominar a experiencias como el amor, la amistad y el conocimiento. Estas realidades no funcionan plenamente como bienes privados: crecen cuando se comparten y pierden sentido cuando se reducen a propiedad.

  • Los clásicos siguen interrogando el presente. Ordine no presenta los clásicos como piezas de museo, sino como textos capaces de discutir con los problemas contemporáneos. Sus ejemplos muestran que leer a autores de otras épocas puede servir para cuestionar hábitos actuales, especialmente la obsesión por la velocidad, la utilidad y el beneficio.

Resumen por partes

Introducción: la paradoja de lo inútil

La obra parte de una oposición entre el valor económico y el valor humano. En el lenguaje cotidiano, algo inútil parece prescindible; Ordine invierte esa valoración y sostiene que muchas actividades que no sirven para obtener una ganancia inmediata son las que permiten construir una vida más rica y libre.

La introducción fija también el tono del libro: no se trata de una defensa abstracta de la cultura, sino de una advertencia ante políticas educativas y culturales que eliminan todo aquello que no puede justificarse mediante cifras. El ensayo propone distinguir entre utilidad práctica y valor esencial.

Primera parte: la útil inutilidad de la literatura

El primer gran bloque se centra en la literatura y en la tradición humanística. Ordine reúne ideas de filósofos, escritores y científicos para mostrar que el conocimiento desinteresado posee una utilidad profunda, aunque no pueda expresarse como una aplicación técnica inmediata.

Las referencias a la Antigüedad y a autores de distintas épocas permiten defender la lectura como una experiencia que ensancha la libertad. La literatura conserva la memoria, proporciona palabras para nombrar la experiencia y obliga a convivir con perspectivas diferentes. Por eso no puede quedar subordinada a la pregunta de cuánto dinero produce o qué empleo garantiza.

También aparece la crítica a una enseñanza que convierte los libros en simples instrumentos. Una obra literaria pierde parte de su fuerza cuando solo se lee para superar un examen, conseguir una competencia profesional o demostrar un resultado cuantificable. Para Ordine, el contacto con los textos debe conservar una dimensión de descubrimiento y de gratuidad.

Segunda parte: la universidad-empresa y los estudiantes-clientes

El segundo bloque traslada la discusión al sistema educativo superior. Ordine cuestiona la transformación de la universidad en una organización sometida a la productividad, la competencia y la rentabilidad. La expresión “universidad-empresa” resume una institución que tiende a valorar más los indicadores externos que la enseñanza, la investigación básica y la formación intelectual.

En ese modelo, los estudiantes aparecen como clientes y las asignaturas como servicios que deben satisfacer una demanda inmediata. El problema no consiste en que la universidad deba ignorar el mundo profesional, sino en que la preparación laboral termine desplazando sus funciones culturales, críticas y científicas.

Ordine defiende la relación entre profesor y estudiante como una relación formativa que no se reduce a una transacción. El maestro no entrega un producto cerrado y el alumno no recibe únicamente habilidades vendibles. Aprender exige tiempo, esfuerzo, diálogo y capacidad para enfrentarse a preguntas cuya respuesta no está determinada de antemano.

La defensa alcanza también a la investigación. Una institución guiada solo por resultados rápidos puede descuidar la investigación básica y los campos cuyo rendimiento no se puede calcular con facilidad. El libro recuerda que muchas transformaciones intelectuales nacen de preguntas aparentemente alejadas de las necesidades prácticas del momento.

Tercera parte: poseer mata; dignidad, amor y verdad

El último bloque amplía la crítica económica hacia una reflexión moral. Ordine examina la tendencia a convertir en objetos de posesión realidades que solo pueden vivirse plenamente mediante la participación y el intercambio. El amor, la amistad, la verdad y el conocimiento no se comportan como mercancías acumulables.

La relación entre saber y libertad vuelve a ocupar un lugar central. Quien busca la verdad sin reducirla a una ventaja personal acepta que el conocimiento puede transformar sus convicciones. Esa actitud contrasta con la lógica del propietario, que pretende controlar aquello que posee y utilizarlo en beneficio propio.

La dignidad humana aparece vinculada a la capacidad de actuar más allá del interés inmediato. Una sociedad que solo reconoce como valioso lo que se puede comprar, vender o medir corre el riesgo de olvidar dimensiones esenciales de la vida. El cierre retoma así la paradoja inicial: los saberes desinteresados parecen inútiles porque no se someten al cálculo, pero precisamente por eso protegen la libertad y la humanidad.

Cómo aplicarlo

  1. Reservar tiempo para aprender sin una finalidad inmediata. Leer literatura, estudiar filosofía o acercarse a una disciplina desconocida sin convertir cada actividad en una inversión profesional permite recuperar la curiosidad y la atención sostenida.

  2. Incluir humanidades en la formación. Una preparación técnica puede complementarse con novelas, ensayos históricos, poesía, arte y pensamiento filosófico. La combinación ayuda a interpretar conflictos, comprender perspectivas ajenas y expresarse con mayor precisión.

  3. No medir toda lectura con resultados rápidos. Conviene anotar preguntas, cambios de opinión o conexiones entre textos, además de valorar si una lectura ha ampliado la mirada. El beneficio de una obra puede aparecer meses después y no siempre adopta la forma de una destreza cuantificable.

  4. Defender espacios de investigación básica. En centros educativos y proyectos académicos, es razonable exigir rigor y responsabilidad sin reclamar una aplicación comercial inmediata para cada pregunta. La curiosidad científica necesita margen para explorar problemas cuyo resultado no puede anticiparse por completo.

  5. Tratar la educación como una relación, no como una compra. El estudiante puede exigir calidad, pero aprender no equivale a consumir un servicio. La participación activa, el esfuerzo y la aceptación de la dificultad forman parte del proceso educativo.

  6. Compartir el conocimiento en lugar de convertirlo solo en ventaja personal. Explicar lo aprendido, conversar sobre una obra o facilitar el acceso a recursos culturales responde a la idea de que algunos bienes aumentan cuando circulan y se ponen en común.

Críticas y limitaciones

  • El ensayo defiende con fuerza la tradición humanística europea, pero concede menos espacio a otras tradiciones culturales y a formas de conocimiento que no encajan en el canon de autores citado. Esa selección puede hacer que su propuesta parezca más universal de lo que realmente es.

  • La oposición entre humanidades y mercado resulta eficaz como advertencia, aunque simplifica una relación más compleja. Las humanidades también necesitan financiación, instituciones sostenibles y vínculos con la vida profesional, mientras que algunas aplicaciones prácticas pueden convivir con la investigación desinteresada.

  • El tono es marcadamente ensayístico y persuasivo. Ordine utiliza citas y ejemplos como apoyo de una tesis, pero no ofrece un estudio sistemático de políticas educativas ni un análisis empírico comparable al de una investigación sociológica.

  • La defensa del saber gratuito puede ser inspiradora, pero no elimina los problemas materiales de estudiantes, docentes e investigadores. La libertad intelectual requiere becas, salarios, bibliotecas y tiempo, de modo que la crítica de la mercantilización debe acompañarse de propuestas institucionales concretas.

Preguntas frecuentes sobre La utilidad de lo inútil

¿Por qué se titula La utilidad de lo inútil?

Porque el libro reivindica actividades que parecen inútiles si solo se aplica un criterio económico. Ordine sostiene que la literatura, la filosofía, el arte y el conocimiento desinteresado cumplen una función esencial precisamente porque no se reducen a producir beneficios inmediatos.

¿Cuál es la tesis principal del ensayo?

La tesis central afirma que el valor de una actividad no depende siempre de su rentabilidad. Una sociedad necesita saberes capaces de formar personas libres, críticas y sensibles, aunque sus resultados no puedan medirse en dinero o productividad.

¿Qué critica Ordine de la universidad contemporánea?

Critica su posible transformación en una empresa que trata a los estudiantes como clientes y a la enseñanza como un servicio vendible. También cuestiona que la investigación se valore casi exclusivamente mediante indicadores de rendimiento y aplicaciones económicas rápidas.

¿Qué papel desempeñan los clásicos?

Los clásicos funcionan como interlocutores para pensar problemas actuales. Sus textos permiten examinar la libertad, la dignidad, el deseo, la educación y la verdad desde perspectivas históricas distintas, sin quedar limitados a las urgencias del presente.

¿El libro rechaza toda utilidad práctica?

No exactamente. Ordine no afirma que la ciencia aplicada, la formación profesional o la innovación carezcan de valor. Su crítica se dirige a la reducción de todo conocimiento a su rentabilidad inmediata y a la idea de que solo merece apoyo aquello que puede justificarse mediante un beneficio económico.

¿Qué relación establece entre conocimiento y libertad?

El conocimiento desinteresado permite cuestionar las ideas recibidas y no depender por completo de los intereses dominantes. Al aprender sin perseguir siempre una ventaja inmediata, la persona desarrolla una mayor capacidad de juicio y puede examinar críticamente los fines que orientan su vida.

¿Merece la pena leerlo?

Es recomendable para estudiantes de Bachillerato, universitarios, docentes y lectores interesados en la educación, la cultura y el futuro de las humanidades. Su dificultad es media: las ideas principales se siguen con facilidad, aunque las numerosas referencias literarias y filosóficas pueden exigir consultas adicionales.

Puede no resultar adecuado para quien busque un manual con datos estadísticos, soluciones políticas detalladas o una historia completa de la universidad. Su fuerza está en la argumentación cultural y moral, apoyada en una amplia tradición de autores.

Como lecturas relacionadas pueden consultarse El mundo de ayer, de Stefan Zweig, por su reflexión sobre la cultura y la educación europea; La universidad sin condición, de Jacques Derrida, sobre la libertad académica; y La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han, por su crítica de la productividad y del rendimiento como criterios dominantes.

¿Quieres leer el libro completo?

Este resumen no sustituye la obra original de Nuccio Ordine. Si te ha interesado, consíguela aquí:

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